Hay días en que todo pesa, y el aire cuesta respirar, donde el mundo se vuelve denso y no sé cómo continuar. Y en medio de ese silencio, de lo que no sé decir, aparece un hilo tan fino que no me deja caer ni rendir. Parece débil, casi nada, como si fuera a ceder, pero en su forma tan callada tiene más fuerza de la que se ve. Y en ese hilo estás vos, Fiorella, sosteniendo sin saber, en cada clase, en cada intento, en todo lo que me hacés creer. Tu estudio es más que un espacio, es refugio, es un lugar, donde el cuerpo vuelve a ser mío y el alma puede descansar. Tal vez no veas lo que generás, o dudes de tu camino, pero con cada paso que guiás estás cambiando destinos. Porque aunque el hilo sea pequeño y parezca fácil de romper, mientras exista la danza y te pueda encontrar, habrá algo en mí que elija no caer.