¿Qué me pasa, por qué duele tanto así, que todo se hace grande dentro de mí? Hablar se vuelve un idioma que no sé, y lo que siento nunca logro decir bien. No puedo con terapia, no puedo explicar, hay algo adentro que no quiere hablar. Las palabras se rompen antes de salir, y este nudo no me deja ni existir. Y necesito un abrazo, nada más, uno que no pregunte, que solo esté en paz, que no intente arreglar lo que no sé nombrar, que simplemente me venga a sostener sin más. No quiero ser problema, ni peso, ni error, ni ese intento fallido que causa dolor. No quiero que gasten en algo que no va, y aunque lo diga en voz alta, nadie escucha igual. Me empujan a algo que no siento en mí, y cuanto más lo hacen, más lejos estoy de aquí. Me hace pensar que no hay nada que hacer, que tal vez conmigo todo salió al revés. Y aparece ese pensamiento, frío y cruel, susurrando bajito que no hay más que hacer, que no hay solución, que no hay dirección, que la única salida es desaparecer.