Odio verla intentar sin llegar, con todo su amor sin poderme alcanzar, sus manos abiertas, su fe en mí, y yo tan lejos, tan lejos de aquí. Odio mi voz que no quiere salir, mi forma callada de dejar de existir, ser este nudo que no sé desatar, ser este abismo que no sabe hablar. ¿Cómo se ayuda a quien no quiere más? ¿A quien se esconde y no quiere mostrar? ¿Cómo se llega a un pecho cerrado, a un mundo interno roto y callado? Soy el silencio que no sabe pedir, soy lo que duele y no puede decir, un vacío hondo difícil de abrir, un eco perdido dentro de mí. Y aun así sigo, sin querer seguir, respiro en pausa, cansada de mí, odio quedarme, pero aquí estoy, sobreviviendo… sin saber por qué seguir.
No comments at this point, please be the first to comment on this post.