Quiero cortarme y no entiendo por qué, tal vez en terapia moví algo que no sé. Una piedra dormida, un recuerdo sin voz, una herida pequeña que gritó dentro de mí hoy. No quiero vivir más, lo digo en bajito, pero no quiero dejar a quienes tanto necesito. A mis hermanos riendo, la casa en su luz, las tardes sencillas que saben a hogar y a quietud. No quiero que Viky aprenda mi ausencia, ni que mi nombre le duela en la conciencia. No quiero sembrarles preguntas sin fin, ni un cuarto en silencio pensando en mí. No quiero vivir más… pero tampoco morir, es más bien cansancio, es dejar de sentir. Es querer una pausa, que pare el rumor, que el pecho descanse del peso interior. Aún no estoy lista, aún tengo que ver qué fue lo que en terapia empecé a mover. Terminar el proceso, llegar al final, y mostrar que mi lucha no era teatral. Porque en el fondo, aunque cueste admitir, hay algo pequeño que insiste en latir. Una chispa mínima, frágil, tibia, que dice en silencio: “todavía”.
No comments at this point, please be the first to comment on this post.