¿Quién elegiría a un cactus en un mundo lleno de rosas? Un cactus no tiene belleza cuidadosa, ni se llega a comparar con una diosa. No tiene perfume dulce ni es fácil de tocar, pero cuando todo se quema es el único que se queda igual. ¿Quién elegiría la rareza en un mundo lleno de belleza? ¿Por qué verían un simple cactus con espinas imperfectas como la idea perfecta para decorar una pieza? Mientras un cactus tiene distintas formas y no tienden a acercarse la rosa es elegante y tiene pétalos suaves. Siempre fui el cactus, aunque soñé con ser la rosa. No tengo ojo caro ni forma preciosa. Soy un cactus lleno de espinas. No me sé entregar ni lo haría, pero si me sabés agarrar, si confias en que no te voy a lastimar, en tus brazos, podría descansar. No soy la rosa. Mi amor no es elegante. Puedo ser intensa, distante, cariñosa, cortante dependiendo qué me pase. No soy la rosa. Nunca fui la más perfecta. Pero a veces la perfección se encuentra en quien marca una diferencia.
No comments at this point, please be the first to comment on this post.