Nunca pensé llegar aquí, yo iba a irme en dos mil veinticinco, mi nombre escrito en el fin, como un destino preciso. Nunca pensé ver al final una luz tibia, sincera, no promete no doler más, pero alumbra, y eso alcanza y espera. Hoy siento algo de claridad, una calma que no miente, más esperanza, más verdad, hoy estoy un poco más presente. Hoy me siento, sin mentir, un poco más viva que muerta, respiro y elijo seguir, con la puerta apenas abierta. Lo pensé con más lucidez, ya sin la niebla cerrada, y no puedo morir, no esta vez, no imagino a mamá quebrada. No quiero ser ese lugar, ese nombre que pesa y condena, no la hermana que decidió marchar, sino la que se alzó de las cenizas y quema. Tengo todo listo por si vuelve el dolor, por si la noche insiste en pasar, pero hoy no lo quiero, hoy no, hoy quiero quedarme en paz. Gracias por darme un poco más de tiempo, de aire, de fe, por enseñarme a mirar esta luz que hoy sí puedo ver. Gracias Daniela y Janine, Victoria, mamá también, Mariano, Joaquín, sostén sutil, por ayudarme a quedarme en pie. Ojalá esto continúe así, ojalá aprenda a quedarme, porque hoy, aunque cueste decirlo aquí, quiero vivir… y seguir intentándolo cada tarde.
No comments at this point, please be the first to comment on this post.